Las cuatro mayores proveedoras de asfalto del país se repartieron las obras viales entre 2011 y 2012: acordaban quién se quedaba con cada licitación en vez de competir. El sobreprecio encareció carreteras que paga el Estado — es decir, todos. El acuerdo se cocinó en hoteles y hasta en una pastelería de Vitacura. Enex, del grupo Luksic, se delató y quedó exenta.
El asfalto es invisible hasta que falta: es lo que cubre las carreteras y calles del país. Y durante un par de años, las cuatro empresas que lo proveían no competían por las obras: se las repartían. Decidían entre ellas quién ganaba cada licitación, encareciendo un insumo que paga el Estado con plata de todos.
Como en otros carteles, una empresa rompió el pacto delatándose: Enex, del grupo Luksic, quedó exenta. Las otras tres pagaron multas — modestas frente al negocio de las obras viales.
El asfalto es una parte grande del costo de pavimentar. Ajusta el largo del camino y el sobreprecio del cartel, y mira cuánto de más pagó el Estado — es decir, todos — por esa obra.
Las afirmaciones del caso, separando el dato del relato:
El cartel del asfalto operó cuando coludirse no era delito penal. Las herramientas para frenarlo llegaron, en buena parte, después.
La lección: coludirse para repartirse obras del Estado encarece carreteras que pagamos todos. Penalizar la colusión y vigilar las licitaciones es el avance; falta cerrar el círculo: que el que se coludió contra el fisco no vuelva a venderle al fisco.
El cartel del asfalto se repartió licitaciones del Estado — y esas licitaciones son públicas. Un ciudadano con paciencia puede rastrear ofertas sospechosamente coordinadas.
El ciudadano puede ver el patrón de adjudicaciones en datos públicos, pero probar el acuerdo necesita los registros internos que solo la FNE allana. Lo que falta: detección automatizada sobre los datos de ChileCompra que marque la coordinación de ofertas en tiempo real.
El cartel del asfalto es el recordatorio de que la colusión no solo encarece lo que compras en el super: también encarece lo que el Estado construye con tu plata. Cada carretera de esos años costó de más por un acuerdo cocinado entre cuatro empresas.
Y repite el patrón del registro VIP: delación que exime al primero, multas modestas, sin cárcel — la conducta fue anterior a la ley de 2016.