En cada temporada de incendios, Chile depende de aviones cisterna para apagar el fuego. Dos empresas dominan ese mercado — Faasa y Martínez Ridao — y en vez de competir, se coludieron: se repartieron las licitaciones entre 2009 y 2015. La Corte Suprema lo calificó como la más grave violación a la libre competencia, agravada por tratarse de un servicio del que dependen vidas y bosques. Multa de ~US$3 millones a cada una. Acá el dañado es el Estado — o sea, todos, vía impuestos.
Cuando un incendio forestal avanza, los aviones cisterna son una de las pocas defensas. Ese servicio lo proveen, sobre todo, dos empresas: Faasa Chile y Martínez Ridao. Y en lugar de competir por las licitaciones, se pusieron de acuerdo para repartírselas.
Pocos actores, un servicio que el Estado debe contratar sí o sí, y un mercado de vida o muerte: el terreno perfecto para repartirse el negocio. Paso a paso:
Este caso es distinto: no te pega en la góndola, sino en un servicio público crítico pagado con tus impuestos. Paso a paso:
Lo dictaminado es claro; el debate es sobre lo proporcional de la sanción.
Hay colusiones que encarecen el confort o el pollo. Esta encareció apagar incendios — un servicio del que dependen vidas, casas y bosques. Dos empresas prefirieron repartirse el negocio antes que competir por hacerlo mejor o más barato.
La Corte Suprema la llamó la más grave de todas, y aun así la multa fue de ~US$3 millones. El caso que muestra que el cartel no siempre está en la góndola: a veces está en el servicio público que pagas con impuestos — y que podría salvarte la vida.