Un factoring de la familia Sauer (Factop) habría convertido facturas falsas en dinero real para financiar a un círculo de empresarios y abogados. Estalló en noviembre de 2023 con un audio grabado en la oficina del abogado Luis Hermosilla, donde se hablaba de facturas falsas y pagos a funcionarios. Hoy es uno de los casos de corrupción más grandes de la década — pero está EN PROCESO: 20 imputados, sin condena firme, presunción de inocencia.
En noviembre de 2023 se filtró una grabación en el estudio del influyente abogado Luis Hermosilla, donde —junto a Leonarda Villalobos y Daniel Sauer— se hablaba de facturas falsas, palos blancos y pagos a funcionarios del SII. Tirando de ese hilo apareció algo mayor: Factop, un factoring que, según la Fiscalía, llevaba años convirtiendo papel falso en dinero real.
El mecanismo imputado convertía facturas falsas en efectivo a través de un factoring propio. Paso a paso:
El corazón del caso, según la Fiscalía, es convertir papel falso en dinero real usando un factoring propio. Léelo de arriba hacia abajo:
Acá está el truco que confunde a todos: el factoring (Factop) era de los mismos Sauer. No era un tercero independiente que perdía plata — era el vehículo del esquema. Y lo clave: Factop no adelantaba su dinero, sino plata de terceros — inversionistas, clientes de la corredora STF, bancos y acreedores externos que financiaban a Factop o le compraban ese papel pensando que era una factura real con un deudor que pagaría.
Como la factura era falsa, nunca había un deudor real que la pagara. Entonces, ¿quién perdía? El financista externo que quedó con ese papel sin valor en la mano. El círculo ya se había llevado el efectivo. Esa es la estafa imputada a ~26 clientes: no es que Factop perdiera, es que trasladaba la pérdida hacia afuera.
¿Y anular la factura? Eso no era para "devolver" nada, sino para borrar el rastro ante el SII: una factura emitida deja huella tributaria (y obliga a pagar IVA); anularla intentaba hacerla desaparecer de los registros. Por eso el esquema combina dos delitos: estafa (a quien financió) y delito tributario (al fisco).
Cada factura falsa, factorizada, se transforma en efectivo. Mueve las perillas y mira cuánto financiamiento ilícito genera el esquema:
El caso unió dos aristas —Audios y Factop— en una sola investigación con 20 imputados: empresarios, abogados y ejecutivos. Ninguno tiene condena firme.
Factop expuso un punto ciego: el factoring de facturas estaba poco fiscalizado, y la factura electrónica no se cruzaba en tiempo real con quien la usaba de garantía.
La lección: Factop mostró que el papel falso puede sostener un castillo financiero entero si nadie cruza los datos. La factura electrónica y la Ley de Delitos Económicos ayudan, pero el factoring sigue siendo el eslabón menos vigilado — y la validación en tiempo real, la pieza que falta.
Factop operaba entre empresas y facturas internas — invisible para un civil. Se destapó por un audio filtrado, no por fiscalización pública. Pero deja lecciones de qué mirar.
Un civil no podía ver las facturas internas ni las transferencias del círculo — esto solo salió por un audio y el trabajo de la Fiscalía y la UAF. Lo que falta: supervisión del factoring y validación pública de facturas, para que el papel falso no pueda sostener un esquema durante años.
Factop todavía no tiene veredicto judicial — y por eso aquí solo registramos imputaciones, con presunción de inocencia. Pero su relevancia ya es histórica: un audio casero destapó cómo, según la Fiscalía, facturas falsas, una corredora, un factoring familiar y abogados con acceso al poder se entrelazaban. Es el caso que mostró, en tiempo real, cómo opera una red de la élite — y su desenlace definirá si el Registro VIP suma nombres nuevos o no.