En su Cuenta Pública, Kast anunció un Registro Nacional de Vándalos e Incivilidades para sancionar rayados y daños al espacio público que hoy casi no tienen castigo. Días después, el subsecretario Pavez aclaró un límite que define todo el debate: el registro NO incluirá delitos económicos, colusión ni violaciones a los derechos humanos, porque 'eso no es una incivilidad'. Analizamos qué es el registro, a quién marca y a quién deja fuera — y por qué eso abrió una discusión sobre quién termina con un antecedente público y quién no.
El 1 de junio de 2026[≈ anuncio en la Cuenta Pública del 1…], el presidente Kast anunció la creación de un Registro Nacional de Vándalos e Incivilidades. La idea: dar una sanción real a conductas como los rayados o el daño al espacio público, que hoy son “faltas” y, en palabras del gobierno, casi no tienen castigo. El proyecto aún debe ir al Congreso.
Acá está el corazón del asunto. El registro se define por una categoría legal —la “incivilidad”— y no por cuánto daño causa la conducta. Por eso adentro quedan los rayados y afuera la colusión. Explóralo:
El registro se define por la categoría legal “incivilidad”, no por el tamaño del daño. Eso traza una frontera curiosa: adentro quedan conductas de la calle; afuera, algunos de los delitos que más plata le cuestan al país.
Una incivilidad típica. Hoy casi no tiene sanción; el proyecto la pone en el registro. El daño material suele ser de miles a cientos de miles de pesos.
Si en vez de la categoría legal ordenamos por daño causado, la frontera del registro se ve al revés. Las colusiones que documentamos en el sitio perjudicaron a millones de personas por años — y son justo las que no quedan en ningún registro público.
Si ordenamos por cuánto daño causa cada conducta, la frontera del registro se ve al revés: los que más perjudicaron a la gente —las colusiones que cubrimos en grandes casos— son justamente los que no quedan registrados.
Hagamos el ejercicio inverso. Si el registro fichara los delitos económicos ya dictaminados por la justicia —los que sí le pegan al bolsillo de millones—, ¿a quién listaría? Lo único polémico acá es el nombre: todo el contenido es de sentencia firme. Empresas, grupos, personas condenadas, sus productos y dónde se venden.
Lo único polémico es el nombre. Si existiera un registro para los delitos económicos ya dictaminados por la justicia, se vería así: empresas, grupos y personas condenadas, con sus productos y dónde se venden. Todo dato es de sentencia firme.
CMPC compensó $97.647 millones (~US$150M) a ~12 millones de personas ("7 lucas del confort"); SCA no compensó.
Leer el análisis completo en Cifra →Hay dos lecturas legítimas, y conviene separarlas. Una defiende el registro como respuesta a un vacío real de sanción; la otra ve un sesgo de clase en a quién se marca. Las dos, y el chequeo de cada dicho:
Registrar el comportamiento cívico no es invento chileno. Hay un abanico que va de la multa discreta (Francia) al precedente que salió mal (las órdenes antisociales británicas) y hasta la lista negra total (el crédito social chino). Dónde caiga el registro chileno dependerá de cómo termine en el Congreso.
Registrar el comportamiento cívico no es nuevo en el mundo, y los modelos van de la multa discreta a la lista negra total. Dónde se ubica el registro chileno depende de cómo termine en el Congreso.
El Registro Nacional de Vándalos e Incivilidades es la propuesta en debate: ficha conductas de calle (rayados, daños) hoy casi sin sanción, pero excluye colusión y delitos económicos.
Que rayar o destrozar el espacio público tenga una sanción proporcional no es, en sí, el problema: hoy efectivamente casi no la tiene. Lo que abre la discusión es la frontera: el registro marca por categoría legal, no por daño causado.
Así, quien raya un muro queda con un antecedente público, mientras quien se coludió para subir el precio de un remedio —y dañó a millones— no entra en ningún registro equivalente. No es necesariamente contradicción jurídica, pero sí una decisión sobre a quién se le pone nombre y apellido. Y esa decisión, como toda la revista muestra, casi nunca es neutra.